Biodanzamos

  

 

 

 

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Biodanzamos el agua

Biodanzamos el agua. Decían los griegos que el ser humano está compuesto de cuatro elementos o principios cósmicos,que son la manifestación de la vida en su contacto con el cosmos. En el ser humano estos elementos se expresan en su modo de moverse, de sentir, de pensar y de relacionarse.

El agua está relacionada con  los estados oníricos, la ternura, las emociones, la afectividad, la fantasía, los sentimientos. Es el elemento de los artistas.

El agua trabaja con lo sutil, con lo imperceptible, al igual que el elemento aire, pero el agua añade ternura y afectividad.

Danzo el Agua y me permite conectar con la flexibilidad, fluidez, con la capacidad de adaptarme y aceptar entendiendo las situaciones cambiantes de la vida, para vivir cómodamente los cambios. A las personas rígidas, controladoras, autoexigentes y perfeccionistas les vendrá muy bien danzar este elemento.

Comienzo la sesión de biodanza y con su ronda me convierto en arroyo saltarín que contiene agua limpia, fresca y juguetona. Luego, en mi caminar, soy agua que empapa la tierra que me sustenta, no la pateo. Un agua dulce, afectiva cuando camino con mi compañero, un agua que no le invade.

Con las variaciones rítmicas me convierto en agua que corre sin freno en un arroyo tortuoso, ahora una cascada, ahora corro entre las piedras, rodeo los obstáculos que me encuentro, acaricio el musgo de las piedras, los troncos de los árboles. Trabajo mi fluidez para con los demás. Me arremolino en un torbellino de placer, y me diluyo entre las caricias del grupo. Me convierto en un remanso del río, agua lúdica, tranquila y gozosa, sin nada que hacer, sólo estar, como esa manada de hipopótamos. Llego al delta, y me expando inundando toda la tierra seca y nutriéndola con el limo que arrastro. Un limo de ternura, caricias y afectividad.

 

 

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